Y Dios decidió crear al perro para que el hombre se sintiera amado y aprendiera a amar, pero el hombre se volvió soberbio y entonces el Señor creó al gato para que el hombre aprendiera a ser humilde.
"Alegatos de los gatos", Antonio Burgos
El gato. Siempre el gato que era el gato, el gato eterno, la gracia de un garabato, la luz de un maullido tierno. El gato era Persia, Egipto, magnetismo, dinastía, la selva, el tigre conscripto a soñar filosofía, a coser -tan siderales- sus ojos en sus ojales. ("El gato", Gerardo Diego)